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Diccionario de Bienes Culturales

Término: Bible

Bible en
Bíblia ca
Biblia gl

Definición

Sagrada Escritura o los libros canónicos del Antiguo* y Nuevo Testamento*. El término es la transcripción de un neutro plural griego, cuyo étimo es "býblos", "papiro", que se usa sobre todo para referirse a las Escrituras. Con el tiempo, dicha voz dejó de significar el material para escribir y pasó a designar lo escrito en su conjunto, el libro (tanto en forma de rollo como de códice). En los escritos del Nuevo Testamento* se encuentra escasamente documentada la referencia a los libros canónicos del Antiguo Testamento, ya que se prefiere hablar de "graphaí", "escrituras". A partir de San Juan Crisóstomo (siglo IV d.C.) se empieza a emplear la locución griega "tà biblía", "los libros", aludiendo a los escritos canónicos. Posteriormente, esta expresión se transcribirá al latín como "biblia" y con este vocablo se denomina al conjunto de los libros canónicos de la fe judaica y cristiana, aunque con variaciones de número en las respectivas religiones. es

Nota de alcance

Por "canon bíblico" se entiende el catálogo oficial de los textos bíblicos que tanto el judaísmo como el cristianismo consideran normativos en el plano doctrinal (fe) y en el ético (moral). El criterio que se utilizó para declarar canónicos los textos bíblicos es discutido. Históricamente fueron considerados canónicos los libros más antiguos, en los cuales, tanto Israel como la iglesia cristiana, encontraron reflejada su propia fe viva. Ya en el siglo II a.C., en Israel era habitual la división de los libros en "Ley", "Profetas" y "Escritos" (cfr. el prólogo a la versión griega del "Sirácida"), todavía vigente en el judaísmo actual ("Torá"*, "Nevi?im"* y "Ketuvim"*). En cuanto a la "Torá" estaba formada por cinco libros o "Pentateuco": "Génesis", "Éxodo", "Levítico", "Números" y "Deuteronomio"). Sin embargo, no siempre fue fácil dilucidar qué libros formaron parte del segundo y tercer grupo. La discusión terminó en el siglo II d.C. al introducir en el canon el libro de "Qohelet" (conocido con el nombre griego de "Eclesiastés"). Entre los libros de los Profetas se incluyen los libros históricos: "Josué", "Jueces", "1-2 Samuel" y "1-2 Reyes" y los referidos a los tres profetas mayores: "Isaías", "Jeremías" y "Ezequie" y a los doce menores: "Oseas", "Joel", "Amós", "Abdías", "Jonás", "Miqueas", "Nahum", "Habacuc", "Sofonías", "Ageo", "Zacarías" y "Malaquías"); y entre los "Escritos", a los siguientes: "Salmos", "Job", "Proverbios", "Ruth", "Cantar de los Cantares", "Qohelet", "Lamentaciones", "Ester", "Daniel", "Esdras", "Nehemías" y "1 -2 Crónicas". El total es de treinta y nueve libros. Junto a este canon hebrero (o palestiniense), se discute la existencia de un canon griego (o alejandrino) mucho más extenso. Los cristianos de los primeros siglos utilizaban sólo la Biblia griega (cfr. Héxapla, de; Orígenes) que al menos comprendía otros siete libros ("Sirácida" o "Eclesiástico", "Baruc", "Tobías", "Judit", "1-2 Macabeos", "Sabiduría" y partes griegas de "Ester" y "Daniel"). Estos libros fueron llamados "deuterocanónicos" porque sólo fueron aceptados oficialmente por los cristianos y en una época posterior (la unanimidad entre la Iglesia de Oriente y la de Occidente sólo se logró en 1441 con el concilio de Florencia, aunque, más tarde, los protestantes únicamente aceptaron el canon hebreo, más breve, denominando "apócrifos" a los deuterocanónicos y "pseudoepigráficos" a los apócrifos). También el canon del Nuevo Testamento sufrió una lenta y discutida elaboración. Ya en la "Segunda epístola de Pedro" (escrita alrededor del año 100), (en 3, 16) equipara las epístolas paulinas a las Sagradas Escrituras, que para los cristianos de la primera generación sólo eran las de Israel (el concepto de "antiguo testamento", en sentido literario, comienza a aparecer en la "Segunda epístola a los Corintios" [8, 3, 14], escrita a principio de los años cincuenta del siglo I). El llamado canon o fragmento muratoriano (descubierto por Ludovico Antonio Muratori), nos ofrece hacia finales del siglo II la lista más completa, incluyendo el "Apocalipsis de Pedro" (apócrifos [Nuevo Testamento]), aunque algunos lo rechazaban junto al de Juan. Hubo libros que fueron especialmente discutidos, entre los que también se contaban las epístolas de "Santiago", "Judas" y la dirigida a los "Hebreos". La unanimidad se consigue a finales del siglo IV en los concilios de Hipona y Cartago, cuyo canon será aceptado por los concilios de Florencia y Trento. Dicho canon está constituido por los cuatro evangelios de "Mateo", "Marcos", "Lucas" y "Juan"; los "Hechos de los Apóstoles"; trece epístolas de Pablo (una a los "Romanos", dos a los "Corintios", una a los "Gálatas", a los "Efesios", a los "Filipenses" y a los "Colosenses", dos a los "Tesalonicenses", dos a "Timoteo", una a "Tito" y una a "Filemón") a las que se une la dirigida a los "Hebreos"; además, la epístola de "Santiago", las dos de "Pedro", las tres de "Juan", la de "Judas" y, finalmente, el "Apocalipsis" de es

Referencias bibliográficas

[Diccionario de la Lengua Española (2001), p. 313]
[García Ejarque, L. (2000), p. 42]
[Poupard, P. (2003), p. 189]

Términos específicos